Cada día son más los profesores y docentes que deciden usar las nuevas tecnologías como sus aliados en el aula. Hace ya años fueron las presentaciones en Power Point, que rápidamente sustituyeron las proyecciones de diapositivas, y posteriormente llegó el turno a los ordenadores y las pizarras electrónicas, cada vez más extendidas en todo el mundo.

Ahora parece haber llegadmacbooko el turno a los iPads y las tablets en general, que cada vez forman parte de la rutina diaria en el aula de más docentes. Muchos centros han adquirido estos dispositivos para sus alumnos – Apple ofrece importantes descuentos al sector educativo – con el objetivo de implicar a los más jóvenes de formas innovadoras y más cercanas a sus gustos.

El sector de las apps y el software no se ha quedado atrás, y muchas compañías de programación han desarrollado apps para el alumnado de todas las edades. Desde aplicaciones para tomar apuntes que el profesor puede supervisar, como NoteShelf, hasta Mindomo, que sirve para que los alumnos creen sus propios mapas mentales según las instrucciones del tutor; las posibilidades son ilimitadas.

Pero los alumnos no son los únicos que se benefician de las apps. Los profesores cuentan también con una amalgama de software que les puede ayudar en sus tareas cotidianas: TeacherPad, por ejemplo, es una aplicación que sirve para pasar asistencia en clase y registrar las notas y el comportamiento de cada alumno de forma rápida y sencilla, huyendo del papel. Otro ejemplo es Class Time Schedule, que ayuda a los profesores a organizar las clases de forma personalizada a lo largo del curso.

Sea como sea, parece que las aplicaciones y los iPads han llegado a las aulas para quedarse. Nadie sabe lo que depara el futuro en el ámbito del software y las apps, pero lo que es seguro es que cada vez más aulas contarán con ellos para la docencia.